¿Cómo calcular el interes? La forma más fácil de aprenderlo

Según los conocedores de nuestra historia el comercio, a nivel mundial, surgió a finales del período Neolítico, en una etapa en la que, tras ser descubierta la agricultura, muchas personas optaron por dedicarse a otras actividades diferentes a la del cultivo.

Esto debido a que las cosechas obtenidas fueron tan abundantes, por causa de la aplicación de ciertos factores de desarrollo tecnológicos, tales como diversas herramientas agrícolas y el uso de la fuerza animal.

Y como ya no era necesario involucrar a todas las personas de la comunidad en las actividades agrícolas, las mismas comenzaron a dedicarse a otro tipo de actividades, para suplir las diferentes necesidades que tenían para ese momento, entre ellas, la alfarería y la siderurgia.

Al ser tan grande los excedentes de las cosechas surge la idea de intercambiarlos, con otras comunidades, por diversos objetos, tales como armas, para la defensa de la comunidad, recipientes, para almacenar ciertas cosas y transportarlas, y nuevos utensilios agrícolas entre otras cosas. Ese es el llamado trueque.

Con el transcurrir del tiempo se acuerda emplear el dinero, generalmente monedas, como uno de los medios generales, aceptados en diversos lugares, el cual fue utilizado para la adquisición de bienes y servicios.

Un poco más tarde esas monedas se transformaron en objeto de crédito, debido a su valor y capacidad para ser intercambiadas de una forma rápida.

En ese sentido, el crédito se caracterizó por ser una transacción que involucraba dos partes, una que confiaba a la otra una determinada suma de dinero, por un plazo determinado, el cual debía ser cancelado con un interés pactado entre ellos, de acuerdo al tiempo en el que el dinero sería devuelto.

Ya que el simple hecho de confiar una determinada cantidad de dinero o un bien a otra u otras personas significaba siempre un riesgo, los prestamistas optaron por fijar un interés sobre los préstamos que realizaban.

De allí surge la necesidad de establecer un estándar, una fórmula general para determinar el interés que debía cobrarse en base al tiempo en el que se tendría prestado el dinero, y a una tasa de porcentual determinada.

Hoy en día el crédito es una herramienta financiera que comúnmente es utilizada en miles de millones de transacciones comerciales a nivel mundial.

No obstante, después de muchos años, se han establecidos ciertos convencionalismos que involucran diferentes fórmulas para el cálculo de los intereses, las cuales son aplicadas en las diversas modalidades de créditos existentes.

Al respecto existe una fórmula general para el cálculo del interés, también llamada fórmula de interés simple, la cual puede expresarse de la siguiente manera:

I= C*i*t

En donde “I” es el interés ganado o pagado por un préstamo, “C” es el capital, “i” se refiere a la tasa de interés anual, expresada en forma decimal, y finalmente, “t” es el período de tiempo, señalado o expresado en años.

A manera de ejemplo podemos referir el siguiente:

Si la persona A presta € 100 a la persona B a una tasa anual del 20%, al cabo de dos años B deberá pagar, sustituyendo en la fórmula, lo siguiente:

I= 100*0,20*2 Realizando los cálculos correspondientes:

I=€ 140

Hay dos factores o conceptos claves, con respecto al cálculo de los intereses, que se deben considerar al momento solicitar un crédito:

En primer lugar, el Tipo de interés nominal o mejor conocido como el TIN. En ese sentido, es necesario tomar en cuenta el porcentaje que cobrará la institución bancaria por el préstamo solicitado.

Actualmente, en nuestro país España, las instituciones bancarias, por lo general, cobran un TIN que oscila entre el 5 y el 10%. Existen algunos casos especiales de creditos personales en los que el Tipo de Interés Nominal (TIN) puede alcanzar un porcentaje máximo del 6,95%.

Por otro lado, puede darse el caso en el que la institución bancaria haya fijado un TIN en 0%. En ese caso entra en escena el segundo concepto clave, denominado TAE o Tasa Anual Equivalente

La TAE es un factor de cálculo de intereses más común y utilizado hoy en día,  que incluye el TIN también incluye otros cargos que deben ser considerados para conocer la cantidad final que se cancelará al banco que otorga el crédito.

Vale decir que la TAE incluye, dentro de sus cálculos, las comisiones, el plazo de amortización y la cantidad o monto solicitado.

En lo referente a las comisiones se pueden encontrar la comisión por apertura y estudio, que es la que cobra la institución bancaria por los gastos que implican todas las gestiones para hacer efectivo el préstamo y por realizar el estudio del perfil de la persona que solicita el crédito.

Por su parte, se encuentra el plazo de amortización, que no es otra cosa sino el tiempo en el que se le devolverá a la institución bancaria el dinero objeto del préstamo.

Finalmente, se tiene la cantidad o monto solicitado. Es necesario tomar en cuenta, por ejemplo, que el gasto por concepto de comisiones y gastos de gestión, entre otros, será mayor en la medida en que el monto solicitado sea mayor.

Por ejemplo el monto en comisiones y gastos de gestión no es igual cuando una persona solicita € 25.000, que cuando se solicita € 40.000.

Mientras más alta sea la cifra solicitada mayor será el monto de las comisiones y gastos de gestión.

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